No eres controlador porque eres difícil. Eres controlador porque aprendiste a sobrevivir así.

El control no es un defecto de carácter. Es una estrategia de supervivencia que un día fue necesaria y que hoy, en muchos casos, ya no lo es.

El control no es un defecto de carácter. Es una estrategia de supervivencia que un día fue necesaria y que hoy, en muchos casos, ya no lo es.

Cuando entiendes eso, dejas de juzgarte por no haber perdonado todavía. Y empiezas a preguntarte qué parte de ti sigue esperando ser vista.